Chiste de un hombre muy joven al que le preguntan cómo era posible.
Un jugador de blackjack con trece en la mano está discutiendo con el dealer, si debe o no darle propina. El jugador le dice que cuando recibe cartas malas no es culpa del dealer y cuando recibe buenas cartas obviamente el dealer no tiene nada que ver, así que por qué debe darle propina.